La visión de nuestra iglesia no brota del corazón humano, sino del corazón mismo de Dios. Fue Él quien nos encomendó la misión de hacer discípulos, y en esa instrucción encontramos el fundamento de todo lo que somos y hacemos.
La visión de nuestra iglesia no brota del corazón humano, sino del corazón mismo de Dios. Fue Él quien nos encomendó la misión de hacer discípulos, y en esa instrucción encontramos el fundamento de todo lo que somos y hacemos.