La visión de nuestra iglesia no brota del corazón humano, sino del corazón mismo de Dios. Fue Él quien nos encomendó la misión de hacer discípulos, y en esa instrucción encontramos el fundamento de todo lo que somos y hacemos.
El cristiano puede no ser un discípulo en lo absoluto, incluso luego de toda una vida como miembro de una iglesia, ¿puedes notar como las iglesias están repletas de discípulos no discipulados?,